domingo, 17 de agosto de 2008

DESDE SYDNEY NOS LLEGA ESTE CORREO CON UN POEMA TITULADO "QUE INJUSTICIA" DE NUESTRO PROFE. EDUARDO OWEN

Sanmarquinos y amigos, desde Sydney nos escribe nuestro profe. Eduardo y nos manda una memoria de nuestros sanmarquinos tempranamente fallecidos.

Querido Cucho :

Tu blog ha tenido un gran exito : FELICITACIONES!!! Cuarenta anios despues me ha llevado de regreso a los recuerdos mas hermosos que tengo de mi carrera educacional.

No he podido dejar de pensar en todas aquellas vidas jovenes, ex-alumnos, que se fueron tan pronto. A raiz de este constante pensar en ellos, he escrito algo que te adjunto.

Un abrazo

Eduardo



QUÉ INJUSTICIA!

Estaba triste la noche,
Manchada de malas noticias,
De muertes jóvenes,
Prematuras,
De muertes de cuerpos
Diez, quince, veinte años
Menos gastados que el mío :

El cáncer,
Un asesinato
Y un par de accidentes carreteros,
Han sido los destructores de todas
Esas bellas colecciones de sueños no soñados,
De todas esas biografías sin epílogos…

Aún recuerdo aquellos ojos,
Redondos de adolescentes,
Aún olían a niños,
Inmaduros,
Sus frutos aún verdes
Colgados del árbol de la vida,
Mirando el pizarrón,
Mi negra y aburrida
Pantalla de televisión dígital de enseñar
De hace casi medio siglo,
Donde yo y un pedazo de tiza blanca
Con sus uñas mordidas por el uso
Y una almohadilla hecha por una madre
Para borrar mis mayúsculas,
Jugabamos a enseñar inglés
Y a vivir la vida
Con un grupo de almas jóvenes,
Un poco mayores que la mía…

Primero se fué César,
Deportista multifacético,
Amigo hasta de sus enemigos,
Querido hasta por el odio,
Su sangre regó
Una seca carretera
En el desierto,
Luego vinieron :

Daniel,
Quien siendo un estudiante universitario
Se fué solo por su camino,
Con sus manos apretando su abdomen
Dejó de acompañarnos,

A Pepe,
Le robó la vida un extraño,
En un país extraño,
Murió hablando otro idioma,

Oscar,
Su vida de médico especialista,
Como la de César,
También quedó en una carretera,

Cristian,
Quien tras una larga batalla
Con una enfermedad
Que no conoce cura,
Importada de Europa,
Se fué al Cielo,

Y Sergio,
Quien muriera muy lejos
De donde por primera vez
Viera la luz del cielo,
Donde vivía con su familia,
Murió buscando un remedio
Para una enfermedad
Que no sabe perdonar,

Jaime, Juan Luis,
José y Gonzalo,
También abandonaron la fiesta
Sanmarquina de la vida
Antes de que ésta terminara :

La muerte los vino a buscar
Demasiado temprano,
Al mediodía
De sus existencias…

Yo,
Viejo muy viejo,
Y mis huesos y pellejo
También viejos,
Seguimos despertando
Todas las madrugadas
A contar las lentas horas
De cientoveinte minutos
Que tiene el día,
Mientras algunos de mis jóvenes
Ex-alumnos reposan en una paz
Que podrían haber seguido disfrutando
Con sus seres queridos en la tierra…

Sigo arrastrando la antiguedad de mi vida
Por un camino cada vez más lleno
De guijarros cortantes,
A pesar de haberle ofrecido a Dios
Más de una vez que,
Si así Él lo desea,
Me puede conseguir
Una entrevista con la muerte…

Qué injusticia!


Gracias Eduardo por compartir este sentimiento en el blog sanmarquino.

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