Queridos Sanmarquinos y amigos que nos visitan aquí va otra publicación de un hermoso poema de nuestro siempre inspirado profe Eduardo Owen.
DE LA DÉCADA DEL SESENTA
Las jornadas de la mañana comenzaban,
Casi colgadas de la espalda de la madrugada :
Después de dos intensos períodos
De 45 minutos cada uno
Que en algunas asignaturas
Parecían durar dos horas,
(en otras 15 minutos),
Cuando sonaba la vieja y afónica campana,
Había que ir a hacer “pichí”,
Abriéndose paso a través de las cortinas de humo
De cigarrillos que eran fumados
Por alumnos fantasmas,
Que no tenían nombres,
Que no existían,
Que nadie conocía,
Cuando uno de los inspectores
Visitaba el baño,
(los “puchos”,
como por arte de magia,
rapidamente se sumerjían
en las tazas de los W.C.)…
Por los pasillos
Muchas veces el Padre Martínez
Silenciosamente,
Dando pequeños pasos,
Caminaba acompañado por Dios y su sombra,
Leyendo su Breviario,
Prestándole atención,
Al mismo tiempo,
A todo lo que sucedía a su alrededor,
Con su profunda mirada…
Luego,
Había que ir al “quiosco” de Don Juanito
Y su sobrino que vendía “tallas”,
A comprar un alfajor de Pica,
(a veces éste tenía un poco de sabor a“ trasnochado”),
Y una bebida casi tibia,
(invierno y verano),
Mientras,
Había que escuchar la música
Que esos blancos y gigantescos parlantes
Que colgaban del muro de frontón
Gritaban con gran energía,
(al L.P. de Los Cuatro Cuartos ya casi
no le quedaban zurcos,
de tanto ser tocado),
Interrumpida sólo por las noticias y los avisos
No muy bien leídos que al aire eran lanzados,
Con la esperanza de que alguien les prestara atención…
También había que jugar una breve “pichanga”
De baskétbol o béibi fútbol,
Con una pelota vieja y muchas veces desinflada,
Para olvidar la realidad de la sala de clases,
Para olvidarse de los cuadernos y los libros
Y el hecho de que en una de las interrogaciones
Sorpresivas de la mañana,
“Me habían puesto un uno”,
“No me había sacado un siete”…
Así,
Entre varios períodos de 45 minutos,
Algunos profesores ausentes de vez en cuando,
(cuando teóricamente
había que ponerse al día y/o estudiar en silencio),
Las misas semanales,
Las reuniones de los participantes en “la caminata” ,
(en Mayo y al comienzo de Junio),
Una que otra reunión de la banda de guerra,
Las reuniones del equipo de voléibol,
Del equipo de fútbol,
Del equipo de baskétbol,
De los Scouts,
De la Brigada del Tránsito,
Del Centro de Alumnos,
De los Cruzados,
Y un par de recreos,
Transcurría la jornada educacional diaria :
Dos jornada diarias,
Las mismas salas,
Una rápida barrida al mediodía,
Dos grupos distintos de alumnos,
Profesores y padres,
En busca de la fé,
La esperanza y la caridad Católicas,
“À la San Marcos de Arica”,
Además de conocimiento y sabiduría
Que algún día los ayudaría
A llegar a ser profesores,
Médicos, dentistas, abogados o ingenieros :
Más que nada,
Sus padres,
Sus profesores y los que dirigíamos el Colegio
En aquel entonces,
Queríamos que fueran felices
Y unos buenos seres humanos,
Cuando el futuro los alcanzara…
Gracias, por tan bello aporte Eduardo
1 comentario:
Víctor Ramió comenta: Genial aporte de Eduardo. Poeticamente me hizo revivir los fantásticos años en el Colegio.FELICITACIONES Y GRACIAS.
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