Queridos SanMarquinos la vena poetica de Eduardo Owen nos llega por este hermoso poema que comparte con nosotros, gracias Profe
ESE-A-ENE
Anoche,
Envueltos en mis sueños,
Me han vuelto a visitar los pasillos,
Rodeados de muros de adobe y paja,
Del viejo edificio del Ese-A-Ene
De la calle San Marcos :
Acurrucadas a ambos lados
Duermen sus sueños las salas,
Llenas con los fantasmas
De muchos rostros
Aún no tocados por la hoja de afeitar,
Gritos de alegría y rabia contenidos,
Textos y cuadernos
Cansados de ser leídos y escritos,
Gritos de profesores cascarrabias,
Lecciones empapadas en cloroformo,
Conversaciones interesantes acerca de la vida,
Aire contaminado por el polvo de tiza
De pizarrón recién borrado,
Deseos de saberlo todo,
Deseos de no querer saber nada,
Unas cuantas iniciales y fechas
Cinceladas con la punta de un compás
En la cara empolvada de los bancos color nube,
(y uno que otro “torpedo” o chicle,
olvidado por su dueño)…
Al fondo,
Más allá del horizonte
Que separa a las salas
Del resto del edificio,
Alejado de todo,
Permanentemente
Tomando el sol Ariqueño
Y respirando su aire puro,
En mis recuerdos
Yace el patio,
(con la vieja campana
mirándolo todo desde su balcón,
sitio de privilegio) :
Cancha de todo deporte,
Su piso poblado de manchas
De sangre y cicatrices jóvenes,
Gotas de sudor juvenil
Con fuerte olor a testosterona,
Y toneladas de pisadas
De zapatillas de gimnasia
(que en aquellos días,
no eran Nike ni Fila)…
En los muros de frontón,
Aún se escuchan impresos
Los gritos entusiasmados,
A veces frustrados,
De gargantas adolescentes,
El ocasional garabato
Susurrado más que gritado,
Y los “Ese-A-Enes” colectivos,
Avivando a su equipo,
Salidos de las graderías…
Los rostros juveniles,
Nunca olvidados,
Aparecen en racimos
(que llamaramos cursos),
Todos sonríen,
Ninguno llora,
Unos pocos ya se marcharon
Junto a su Creador :
Todos visten sus uniformes
Y su orgullo de ser Sanmarquinos,
El escudo brilla en sus pechos,
Con sus ojos elevados
Mirando más allá del allá
Que descansa frente a sus sombras,
Apoyado en sus futuros,
Esperándolos…
Hoy,
Son lo que son,
Ninguno menos que los otros,
Con una sonrisa en el rostro,
Con el corazón bien puesto en el pecho :
El escudo del Ese-A-Ene
Aún brilla en sus miradas…
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